Actividad #1151

Cerrar una etapa, preparar el próximo paso

Esta actividad tiene anexos, descargá la actividad para verlos.


Fecha de publicación

  • 29-06-2018

Habilidad/es

  • Autoconcepto

Contenido

  • Autoconocimiento y autoestima
  • Egreso efectivo y transición post-escolar

Etapa/s escolar/es

  • Transición a la etapa postescolar

Participantes

  • Alumno/a
  • Otros

Tipo de actividad

  • Grupal

Tiempo estimado

  • 60 minutos

Espacio/s adecuado/s

  • Aula / Salón
  • Mesa de trabajo

Tipo de recurso

  • Otro
  • Video

Material necesario

  • Copias de los Anexos 1
  • 2 y 3
  • Pizarrón o afiche y marcadores
  • Calendario escolar o información institucional actualizada
  • si corresponde.

Apta virtual

  • Si
Objetivo

Revisar el recorrido por la escuela secundaria, reconocer aprendizajes y apoyos significativos, identificar asuntos pendientes para completar el último año y construir un plan breve, realista y revisable para transitar el cierre de esta etapa.

Inicio de la actividad

Mirar lo recorrido sin hacer un balance obligatorio

Para comenzar, se propone una consigna individual: “Si tu recorrido por la secundaria fuera un camino, ¿qué momentos, aprendizajes, personas, dificultades o cambios aparecerían?”. No es necesario reconstruir todos los años ni compartir experiencias personales.

Se entrega el Anexo 1 — Mi recorrido. Cada persona registra, con palabras breves:

  • algo que aprendió sobre sí misma o sobre cómo aprende;
  • una dificultad que pudo atravesar o aprender a manejar;
  • una persona, espacio o recurso que haya resultado importante;
  • algo que todavía está construyendo;
  • un aprendizaje que quiera llevarse a la etapa siguiente.

La puesta en común es voluntaria. Se recupera una idea central: cerrar una etapa no exige sentir lo mismo ni valorar de igual manera toda la experiencia. El objetivo es reconocer qué información del recorrido puede servir para afrontar lo que queda.

Desarrollo

Primera parte — ¿Qué falta realmente para cerrar el año?

Se presenta en el pizarrón la pregunta: “¿Qué necesitamos saber y hacer para completar este último tramo?”. Se diferencia entre preocupaciones generales y asuntos concretos que pueden verificarse o planificarse.

Se proponen cuatro categorías:

  • situación académica: materias, trabajos, evaluaciones, recuperatorios u otras instancias pendientes;
  • información: fechas, requisitos, trámites o procedimientos que todavía no están claros;
  • organización: tiempos, prioridades y tareas que deben coordinarse;
  • apoyos: personas, espacios institucionales o recursos a los que se puede recurrir.

Segunda parte — Del pendiente al próximo paso

Se entrega el Anexo 2 — Mi mapa del tramo final. Cada persona elige hasta tres asuntos que necesite atender. Para cada uno registra qué sabe, qué necesita averiguar, cuál sería el próximo paso, cuándo podría realizarlo y qué apoyo podría resultar útil.

Se enfatiza que la planificación debe distinguir entre acciones propias y condiciones externas. Si un problema no depende solamente de la persona, el plan puede incluir pedir información, solicitar una instancia de apoyo o identificar el canal institucional correspondiente.

Tercera parte — Priorizar sin intentar resolver todo a la vez

Cada persona revisa sus pendientes y los clasifica:

  • Necesita atención inmediata: tiene una fecha próxima o condiciona otros pasos.
  • Importante, pero puede organizarse después: requiere acción, aunque no sea urgente.
  • Necesito información antes de actuar: todavía no sé qué corresponde hacer.
  • No depende solamente de mí: necesito coordinación, respuesta o apoyo de otras personas o áreas.

A partir de esa clasificación se elige un primer paso concreto. No se busca producir una lista extensa de obligaciones, sino reducir la incertidumbre y hacer visible qué puede hacerse a continuación.

Cuarta parte — Lo colectivo también cuenta

En equipos pequeños se trabaja sobre situaciones hipotéticas del tramo final: una persona no entiende qué debe recuperar; otra tiene varios trabajos con fechas cercanas; alguien no sabe a quién consultar por un trámite; otra persona faltó y perdió información importante.

Para cada situación se pregunta:

  • ¿Qué información falta?
  • ¿Qué podría hacer la persona?
  • ¿Qué apoyo razonable podría ofrecer el grupo?
  • ¿Qué debería resolver la escuela o una persona adulta responsable?

La coordinación subraya que acompañar no significa hacerse cargo de las obligaciones ajenas. Puede significar compartir información, recordar un canal de consulta, estudiar en conjunto, explicar un procedimiento o advertir que hace falta pedir ayuda.

Quinta parte — Acuerdos para el cierre

Se entrega el Anexo 3 — Acuerdos para este último tramo. El grupo propone acciones colectivas simples y viables que puedan facilitar la organización hasta finalizar el año. A diferencia del antiguo formato de “decálogo”, no es necesario producir diez mandamientos ni formular normas generales.

Los acuerdos deben cumplir tres condiciones:

  • ser concretos: describir una acción observable;
  • ser realistas: poder sostenerse con los recursos disponibles;
  • ser compartidos: no trasladar al grupo responsabilidades que corresponden a la escuela o a situaciones individuales.

Ejemplos posibles: mantener visible un calendario común de fechas confirmadas; registrar canales de consulta; avisar cuando una información importante cambie; organizar un espacio voluntario de estudio; revisar periódicamente qué información falta.

Cierre

Se vuelve a la pregunta inicial: “¿Qué necesitamos hacer para cerrar esta etapa?”. Cada persona completa:

  • Algo de mi recorrido que reconozco como recurso es…
  • El asunto que voy a priorizar ahora es…
  • Mi próximo paso concreto es…
  • Si necesito ayuda o información, puedo recurrir a…
  • Voy a revisar este plan el día / la semana de…

Para cerrar, se señala que finalizar la secundaria es un proceso académico e institucional, pero también un cambio de etapa. Planificar el tramo final no requiere tener resuelto lo que viene después: permite concentrarse en las acciones que hoy son relevantes.

Recomendaciones para el tutor

• No convertir la actividad en una celebración obligatoria ni suponer que todo el grupo vive el egreso con entusiasmo. Pueden coexistir alivio, orgullo, incertidumbre, cansancio, tristeza o expectativas diferentes.
• Evitar comparar trayectorias o convertir el balance del recorrido en una evaluación moral del esfuerzo individual.
• No exponer públicamente materias pendientes, calificaciones, dificultades familiares, económicas o personales.
• Distinguir claramente responsabilidades individuales, apoyos entre pares y obligaciones institucionales. El grupo no debe asumir tareas que corresponden a la escuela.
• Cuando aparezcan dificultades académicas concretas, orientar hacia información verificable: fechas, requisitos, instancias de recuperación, espacios de consulta y personas responsables.
• Evitar el lenguaje de “mandamientos”, “enemigos del aprendizaje” o “zona de confort”. Trabajar con obstáculos específicos, condiciones reales y estrategias posibles.
• No presentar la continuidad de estudios como condición para un egreso satisfactorio. Esta actividad se concentra en completar la secundaria; la exploración postescolar puede abordarse en actividades específicas.
• Retomar el Anexo 2 en un encuentro posterior para revisar avances, información nueva y ajustes necesarios.

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