Actividad #1150

Construyendo mis metas

Esta actividad tiene anexos, descargá la actividad para verlos.


Fecha de publicación

  • 29-06-2018

Habilidad/es

  • Autoconcepto

Contenido

  • Autoconocimiento y autoestima

Etapa/s escolar/es

  • Transición a la etapa postescolar
  • Transición entre ciclos de secundaria

Participantes

  • Alumno/a
  • Otros

Tipo de actividad

  • Grupal

Tiempo estimado

  • 60 minutos

Espacio/s adecuado/s

  • Aula / Salón
  • Mesa de trabajo

Tipo de recurso

  • Otro
  • Video

Material necesario

  • Copias de los Anexos 1
  • 2 y 3
  • Hojas adicionales
  • Lápices o lapiceras
  • Pizarrón o afiche
  • Marcadores.

Apta virtual

  • Si
Objetivo

Construir una meta personal, académica o vinculada con la etapa posterior a la escuela secundaria, relacionándola con intereses y prioridades, e identificar recursos, obstáculos, acciones concretas, tiempos y formas de seguimiento que permitan transformarla en un plan viable y revisable.

Inicio de la actividad

De un deseo a una meta

Para comenzar, se escribe en el pizarrón: “Me gustaría lograr algo importante, pero todavía no sé cómo empezar”. Se invita al grupo a pensar, sin necesidad de compartir cuestiones personales:

  • ¿Qué diferencia hay entre desear algo y convertirlo en una meta?
  • ¿Qué información necesitamos para saber si una meta es posible?
  • ¿Una meta puede modificarse en el camino? ¿En qué situaciones?

Se recuperan algunas respuestas y se presenta una idea central: una meta no es una promesa ni una predicción sobre el futuro. Es una dirección que puede volverse más concreta cuando se define qué se quiere lograr, por qué importa, qué recursos existen, qué obstáculos podrían aparecer y cuáles serán los próximos pasos.

Desarrollo

Primera parte — Lo que quiero construir y lo que necesito cuidar

Se entrega el Anexo 1 — Mi punto de partida. Cada persona elige un área sobre la que quiera trabajar durante los próximos meses. Puede estar vinculada con la escuela, el egreso, estudios posteriores, formación profesional, trabajo, un proyecto personal u otra dimensión significativa.

Antes de formular la meta, se completa una matriz con cuatro preguntas:

  • ¿Qué quiero alcanzar o empezar a construir?
  • ¿Qué quiero conservar porque ya me ayuda?
  • ¿Qué quiero reducir, cambiar o dejar de hacer porque dificulta mi avance?
  • ¿Qué quiero prevenir o evitar mientras avanzo?

La coordinación aclara que no es necesario completar los cuatro apartados con la misma cantidad de información. La matriz sirve para ampliar la mirada sobre la situación actual, no para producir respuestas “correctas”.

Segunda parte — Convertir una intención en una meta concreta

A partir del Anexo 1, cada persona redacta una primera versión de su meta. Se propone revisar si responde:

  • ¿Qué quiero lograr exactamente?
  • ¿Por qué es importante para mí en este momento?
  • ¿En qué plazo quiero avanzar?
  • ¿Qué indicios me permitirían reconocer que estoy avanzando?
  • ¿Depende en una medida razonable de acciones que puedo realizar?

Se enfatiza que una meta puede ser desafiante sin ser completamente controlable. Cuando intervienen factores externos, conviene distinguir el resultado deseado de las acciones propias que sí pueden planificarse.

Ejemplo:

En lugar de “quiero que me vaya bien cuando termine la escuela”, puede formularse: “Durante los próximos tres meses voy a investigar al menos tres opciones de formación que me interesen, registrar requisitos y fechas, y conversar con al menos una persona que pueda orientarme”.

Tercera parte — Del objetivo al plan

Se entrega el Anexo 2 — Mi meta en acción. Cada persona transforma la meta en un plan breve:

  • primer paso que puedo realizar;
  • acciones siguientes;
  • recursos que ya tengo;
  • personas, espacios o fuentes de información a las que podría recurrir;
  • obstáculos previsibles;
  • una alternativa posible si aparece alguno de esos obstáculos;
  • fecha o momento de revisión.

Luego se trabaja en parejas. Cada persona presenta únicamente aquello que quiera compartir. La otra persona escucha y puede hacer tres preguntas: “¿Cuál sería el primer paso?”, “¿Qué podría dificultarlo?” y “¿Cómo vas a darte cuenta de que avanzaste?”. No se evalúa la meta ajena ni se indica qué debería elegir.

Cuarta parte — Una brújula personal, no una definición para siempre

Se entrega el Anexo 3 — Mi brújula para los próximos meses. En lugar de redactar una “misión personal” definitiva, se propone una formulación provisional que conecte prioridades y acciones:

“En esta etapa quiero orientar mis esfuerzos hacia ______ porque para mí es importante ______. Para avanzar, voy a priorizar ______ y voy a revisar mi plan cuando ______.”

Se aclara que esta formulación puede cambiar. Los intereses, las oportunidades y las circunstancias también cambian; revisar una meta a partir de nueva información no equivale necesariamente a abandonarla.

Cierre

Se realiza una puesta en común voluntaria a partir de preguntas generales:

  • ¿Qué cambió entre la primera intención y la meta formulada al final?
  • ¿Qué parte del plan resultó más difícil de definir?
  • ¿Qué diferencia hay entre un obstáculo y una razón automática para abandonar?
  • ¿Qué puede indicarnos que una meta necesita ser ajustada?

Como cierre individual, cada persona completa:

  • Mi próximo paso concreto es…
  • Lo voy a realizar antes de…
  • Voy a revisar mi avance el día / la semana de…
  • Si algo cambia, antes de abandonar la meta voy a…
Recomendaciones para el tutor

• No exigir que se compartan metas personales. La puesta en común debe ser voluntaria y puede centrarse en el procedimiento de planificación.
• Evitar presentar una meta como una obligación de “tener resuelto el futuro”. En 5.º año puede existir incertidumbre respecto de estudios, trabajo o proyectos posteriores al egreso.
• Distinguir metas de resultados totalmente dependientes de terceros. Orientar hacia acciones observables que la persona pueda iniciar, sostener o revisar.
• Evitar fórmulas rígidas. Los criterios de claridad, plazo, recursos y seguimiento funcionan como preguntas de revisión, no como una garantía de éxito.
• No interpretar obstáculos familiares, económicos, institucionales o personales como falta de voluntad. Cuando corresponda, identificar apoyos y recursos disponibles.
• Si una meta es demasiado amplia, ayudar a reducir la escala: ¿qué avance concreto podría realizarse durante las próximas dos o cuatro semanas?
• Si una meta parece poco realista en el plazo elegido, trabajar sobre el plazo, los pasos intermedios o la información faltante, sin descalificar el interés que la originó.
• Retomar el Anexo 2 en un encuentro posterior. La revisión es parte de la planificación: comprobar avances, registrar información nueva y decidir qué mantener, ajustar o reformular.

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