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Fecha de publicación
Habilidad/es
Contenido
Etapa/s escolar/es
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Tipo de actividad
Tiempo estimado
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Tipo de recurso
Material necesario
Apta virtual
Practicar estrategias de trabajo colaborativo para alcanzar un objetivo común, reconocer qué conductas facilitan u obstaculizan la coordinación y utilizar evidencia del proceso para identificar fortalezas y definir un ajuste concreto para futuras tareas grupales.
¿Cuándo un grupo se convierte en un equipo?
Para comenzar, se presentan tres escenas breves: un grupo divide una tarea y cada persona trabaja por separado sin volver a comunicarse; otro grupo conversa mucho pero no define qué tiene que producir; un tercer grupo acuerda un objetivo, distribuye tareas y revisa lo realizado antes de entregar.
Se pregunta:
Se introduce una idea central: colaborar no significa hacer todo entre todas las personas ni repartir partes iguales. Significa coordinar aportes diferentes para alcanzar un objetivo compartido y poder revisar cómo está funcionando esa coordinación.
Se forman equipos de cuatro o cinco integrantes y se entrega el Anexo 1 — Desafío: una campaña que se entienda. Cada equipo debe diseñar una pieza breve para comunicar una iniciativa escolar ficticia. Antes de producirla dispone de ocho minutos para organizarse.
Durante esa preparación debe acordar:
No se asignan roles fijos como “líder”, “creativo” o “responsable”. El equipo puede distribuir funciones según la tarea y modificarlas si dejan de resultar útiles.
El equipo dispone de 25 minutos para producir su propuesta. Puede utilizar hojas, marcadores, recortes o un soporte digital. A mitad del tiempo se entrega una modificación de la consigna: aparece nueva información que obliga a revisar una decisión.
La coordinación observa procesos, no personalidades. Puede registrar ejemplos de:
Después de terminar, se entrega el Anexo 2 — ¿Cómo trabajamos? En lugar de asignar una nota global a cada persona, el equipo identifica situaciones concretas que ocurrieron durante la tarea.
Se analizan cinco dimensiones:
Para cada dimensión se pide una evidencia: algo que se dijo, hizo o decidió. Esto evita convertir la reflexión en etiquetas como “soy bueno/malo trabajando en equipo”.
Cada equipo presenta brevemente su producción y explica una decisión de organización. Otro equipo ofrece una devolución utilizando el Anexo 3 — Observar sin etiquetar.
La devolución sigue esta estructura:
No se evalúan simpatía, personalidad, liderazgo natural ni quién habló más. La devolución se concentra en acciones vinculadas con la tarea.
Como reflexión individual, cada persona elige una conducta propia que haya contribuido al trabajo y una situación en la que podría probar otra estrategia. La consigna distingue entre capacidad y conducta: que algo no haya ocurrido en esta tarea no permite concluir que la persona “no sabe trabajar en equipo”.
Cada persona completa:
Para cerrar, se recupera que el trabajo en equipo no garantiza por sí mismo un buen resultado. Requiere condiciones, criterios y estrategias que pueden aprenderse, probarse y revisarse.
• No utilizar la actividad para clasificar personas como líderes, colaborativas, pasivas o conflictivas. Observar conductas situadas y describir evidencia.
• Evitar que la distribución de tareas reproduzca automáticamente estereotipos de género, rendimiento escolar o habilidades supuestas.
• No equiparar participación con cantidad de intervenciones orales. Escuchar, sintetizar, registrar, verificar o producir también son formas de contribuir.
• Si una persona participa poco, no inferir falta de interés sin considerar la dinámica del grupo, la claridad de la tarea y las oportunidades reales de intervenir.
• No imponer que todas las decisiones sean por consenso. Según la tarea, el equipo puede acordar distintos procedimientos de decisión siempre que sean claros y legítimos.
• Intervenir si la dinámica incluye burlas, exclusión, hostigamiento o concentración sistemática de todas las decisiones en una sola persona.
• En la autoevaluación, reemplazar escalas globales de desempeño por ejemplos observables y próximos pasos concretos.
• No premiar únicamente el producto final. Recuperar también cómo se planificó, comunicó, revisó y adaptó el proceso.
• Retomar en una actividad posterior el ajuste individual elegido para observar si la nueva estrategia produjo algún cambio.
Fichero Cimientos, 2024
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